El 18 de Junio de 1491, Isabel I se esforzaba en contemplar lo más cerca posible las torres almenadas de blanco, los minaretes y jardines de la última ciudad morisca. Le acompañaba el Rey, sus hijos, sus damas, el marqués de Cádiz, Gonzalo de Córdova, el conde de Cabra, el de Ureña, el de Tendilla, el de Villena, Don Alonso de Aguilar, Don Alonso de Córdova y palafraneros, criados, soldados y lanzas; llegados al bosque de los laureles, vieron venir una tropa de jinetes árabes, al trote, reconociendo los puestos avanzados. Los caballeros cristianos quisieron salirles al encuentro, pero la Reina Isabel les mandó ocultarse en el bosque, y ella misma se escondió en el fondo del espeso ramaje del laurel que hoy se conserva. Durante el tiempo que estuvo oculta se encomendó la Reina al Santo del día, San Luis de Francia, invocándolo para que la salvase, por lo cual prometió erigir luego en aquel lugar un convento.

Los jinetes agarenos pasaron sin ver nada y pudo retirarse la Reina con toda seguridad; pero los caballeros cristianos, afanosos por ganar la gloria que consideraban perdida y por haberse visto forzados á ocultarse, prepararon una sorpresa á los moros cuando salían de noche á retirar los cadáveres que se hacían en los combates diarios, y con efecto, así lo cumplieron; pero en vez de salir victoriosos, fueron derrotados y perseguidos, después de dejarse muchos muertos en el campo. El mismo Gonzalo de Córdova estuvo á punto de caer en manos de los árabes. Todavía conserva en aquellas inmediaciones, el sitio de esta batalla, el nombre de Haza de la Muerte.

Isabel I fundó efectivamente el convento de San Francisco. Un relieve y un cuadro antiguo recuerdan también el suceso de la salvación de la Reina Católica, é Isabel II adquirió después el laurel y la huerta donde radica, como recuerdo del hecho que contamos.

Desde este punto se disfruta una espléndida vista de Granada.

Casa de la Moneda.—Era este un edificio grandioso que hemos conocido, y del cual se conservan restos de carácter enteramente clásico. Su portada[178] estaba compuesta de ladrillos agramilados, por el estilo de los de la Giralda; las esculturas que arrojaban agua en el estanque que había en el centro del patio, y se conservan en la mezquita de la Alhambra, son de aspecto é inspiración babilónica, y la hermosa inscripción de su fachada, dará bastante testimonio de la importancia de este monumento.

Se construyó el año 1376 para hospital de la población, y después de la conquista se destinó á azeca ó casa de acuñación de moneda, porque en los últimos tiempos de la dominación árabe estuvo dedicada á dicho objeto.

Puerta de la Casa de la Moneda.

He aquí el texto de la inscripción citada:

«Loor á Dios. Mandó construir este hospital, amplia misericordia para los débiles enfermos musulmanes y útil proximidad (si Dios quiere) al Señor del Universo; y perpetúe su bondad publicándola elocuentemente con lengua clara, é haga pasar (la memoria) de su caridad á través del tiempo y á pesar del transcurso de los años, hasta que herede Dios la tierra y lo que sobre ella existe, pues es el mejor de los herederos; el Señor, el príncipe, el sultán valeroso, grande, ilustre, puro, vencedor, el más feliz de su estirpe, el que caminó impetuosamente por el sendero de Dios, Señor de las conquistas, de las caritativas obras y dilatado pecho, el amparado de los ángeles y del espíritu (divino), el defensor de la ley tradicional, asilo de religión, príncipe de los muslimes Algani bil-lah (el contento con Dios), Abú Abdil-lah Mohammah, hijo del Señor, del grande, del exclarecido, del sultán ilustre, elevado, belicoso, justo, dadivoso, feliz, mártir, santificado, príncipe de los muslimes, Abul Hachach, hijo del Señor, del sultán ilustre, exclarecido, grande, magnánimo, victorioso, ahuyentador de los politeistas, y conculcador de los infieles enemigos, el venturoso, el mártir Abul Walid ebn Nasr, el Ansars, el Jazrechi (de la tribu de Jazrech). Haga Dios venturosas sus obras con su beneplácito y le cumpla sus esperanzas con su bondad perfecta y recompensa amplia. Creó una buena obra, que no ha sido sobrepujada desde que el Islam penetró en estas comarcas y por la cual le corresponde una orla de gloria sobre su antiguo traje de guerra, y se dirigió á la faz de Dios en demanda de recompensa. Dios es el Señor de la bondad grande. Anticipó una luz que caminará delante y detrás de él el día en que no aprovecharán las riquezas, ni los hijos, sino á aquél que se presente á Dios con corazón puro. Comenzó su construcción en la segunda decena del mes de Moharram año de 767[179]: terminó su obra (el kalifa) y le asignó bienes para su sostén en la segunda de Xawal año 768[180]. Dios no deja de recompensar á los que obran bien, ni frustra los esfuerzos de los buenos. La paz de Dios sea sobre nuestro Señor Mohamad: sello de los profetas, y sobre su familia y compañeros todos».