«Alabanza á Dios por los beneficios... etc.»

Nótase en todas estas inscripciones, ya publicadas como hemos dicho[32], que les han suprimido la palabra islamismo, lo que prueba que los artistas eran los mismos árabes que bajo el dominio cristiano aprovecharon sus fórmulas tradicionales, borrando la parte religiosa del verso.

En un friso del mismo patio:

«Gloria á nuestro señor el Sultán D. Pedro, ayúdele Dios, hágale victorioso».

«Etc., etc.»

Siguen una multitud de inscripciones sin importancia, donde se repite: «La felicidad, La alabanza, La grandeza, Dios es único. El cumplimiento de las esperanzas», y esta más digna de atención: «Dios es único, Dios es eterno, no engendró ni fué engendrado, ni tiene compañero alguno», cuyo mote se encuentra también en Granada en la Puerta del Carbón, con caracteres cúficos, y demuestra que no pudo ser hecho bajo la dominación cristiana por estar en completa oposición con la religión del Crucificado, y por lo tanto, que Don Pedro aprovechó la obra de Yusuf en cuanto pudo[33].

En todas partes se encuentra también «Sólo Dios es vencedor», mote que usaron los Almoravides antes que los Nasaritas, en contradicción de lo que se ha creído hasta ahora.

En unas puertas, que como todas las de este edificio, han sufrido muchas restauraciones, se halla la más interesante leyenda.

«Mandó el Sultán nuestro Señor engrandecido, elevado, Don Pedro, Rey de Castilla y de León, perpetúe Dios su felicidad, al Jalabí, su artífice, se hicieran estas puertas de madera labrada para esta magnífica portada de la felicidad, lo cual ordenó en honra y grandeza de los embajadores... En su construcción y embellecimiento deslumbradores, resplandeció la alegría, en la labra se emplearon artífices toledanos y esto fué el año engrandecido de 1404.

«Semejante al crepúsculo de la tarde y muy parecida al fulgor del crepúsculo de la aurora, (es) esta obra en torno resplandeciente por sus colores brillantes y por la intensidad de su esplendor, del cual brota en abundancia la ventura para la ciudad dichosa en la que se levantaron los palacios, y estas mansiones que son para mi señor y dueño, único que da vida á su esplendor, el Sultán pío y severo que lo mandó hacer en la ciudad de Sevilla con la ayuda de su intercesor para con Dios...» (Africano)[34].