Fray José de Cañizares copió y tradujo las inscripciones que halló en todo el edificio, año 1690, y se ocupó de las piedras escritas que se han perdido; después Iranzo asegura (1759) que las vió y estuvieron en su poder las copias. De cualquier modo, las crónicas árabes cuentan que en este sitio fueron enterrados cinco emires, entre ellos el fundador Alhamar, en una caja de plata, y no sabemos si se referirían á esto las inscripciones halladas por Cañizares. Ello es que cuando se instaló el Convento, el edificio era morisco y fué hundiéndose poco á poco, aplicándose sus vestigios al palacio árabe; que en su Iglesia se enterraron los primeros Alcaides ó Capitanes Generales, y muchos personajes que combatieron la rebelión, y que su próxima ruina augura descubrimientos importantes. Hoy se está hundiendo, y se ha hecho una ligera reparación para conservar la parte arabesca, lo cual será insuficiente si no se acude con otros medios.
Torres de la Cautiva, de las Infantas, de los Picos, del Mihráb, Casa del Príncipe ó de las Damas, y la del Marqués de Mondéjar.
La de la Cautiva es una preciosa habitación del más puro y delicado ornamento prodigado con un lujo extraordinario y brillante. Hemos seguido en el año 1876 la restauración que en ella empezamos el 73, y aunque sin terminarla, hemos conseguido que pueda visitarse y verse en su estrecho recinto una verdadera maravilla de aspecto y buen gusto. ¡Con qué hermosura se hallan distribuídos sus atauriques y engalanadas sus puertas! Su pequeño recinto nada le quita á lo esplendente de la elegante vestidura, y en ella se ansía poseer tan bella estancia para nuestras horas de contemplación. ¡Qué lástima encontrar sus artesonados, puertas y vestíbulo destruídos el año de 1810 por los soldados de la invasión francesa!
No tiene más que un pequeño ingreso, un patio con cuatro pilares muy reducido, dejando un cenador con alhamíes y alacenas decoradas de bellísimos ornatos, y un arco en el centro que da paso á la sala cuadrada, con los tres nichos ó ajimeces restaurados. Sus inscripciones se refieren á Abul Hachach Yusuf III de la dinastía de los ben Nasr, y con efecto, parece su arquitectura de esa época[59].
Le han dado el nombre de Torre de la Cautiva porque fué la prisión de Doña Isabel de Solís, donde la visitaba el monarca moro; y en el romance suponen, que para librarse de las seducciones amorosas de aquél, se descolgó desde la ventana que está á la derecha, por cuyo ajimez habían entrado los cristianos para asesinar al rey moro y vengarla del cautiverio[60].
Son especialmente delicados los ornatos de la sala cuadrada, y conservan parte de los brillantes colores y oro con que estaban iluminados. Los azulejos son más variados en el color que los de la Casa Real. Tiene multitud de inscripciones entre las que se leen las suras 112 y 113 con esta especie de profesión de fe que los mahometanos oponen al Misterio de la Trinidad: «Dios es único, eterno, ni engendró ni fué engendrado, ni tiene semejante alguno...»
En metro kamil y alrededor de la inscripción en la anterior faja dice:
«Es una torre defensiva[61] que se presenta á nuestra vista, y que contiene en su interior un alcázar[62] resplandeciente como la luz de una hoguera.
»En ella hay obras primorosas, sobre cuyo origen se disputa (por no saberse) si proceden de una sola, única en su género, ó de una sola pareja.
»Hay labores de azulejos en sus paredes y en su pavimento[63] que parecen labores de brocado...