En uno de los costados de esta iglesia hay una losa de mármol de Macael, clavada en el muro, con una inscripción gótica que alude á la consagración de tres templos dedicados á San Esteban, San Juan y San Vicente, del tiempo de los reyes Viterico y Recaredo. Dícese que fué hallada cavando los cimientos de la iglesia, lo cual viene á confirmar la creencia en la antiquísima población.
En lo alto de una columna de piedra colocada en la plataforma que la circunda hay un tarjetón con este letrero:
«Año de MCCCXCVII. Á XII de Mayo reinando en Granada Mahomad[58], fueron martirizados por manos del mismo Rey, en esta Alhambra, Fray Pedro de Dueñas y Fray Juan de Cetina, de la orden de P. S. Francisco, cuyas reliquias están aquí: Á cuya honra de Dios Nuestro Señor se consagra esta memoria por mandado del Ilmo. Sr. D. Pedro de Castro, Arzobispo de Granada, año MDCX».
Cuéntase sobre este martirologio, que eran dos los cristianos que venían á la Alhambra furtivamente, y se colocaban en la puerta de la mezquita para predicar á los moros que entraban en ella; que una vez los vió el Sultán y mandó arrojarlos de allí, los vió segunda vez y dispuso que los castigaran á palos; pero que habiendo penetrado tercera vez sin ser vistos y contra lo mandado, dispuso el rey que les quitaran la vida para escarmentar la osadía de los pobladores cristianos de esta comarca.
Este templo estuvo bien dotado y era el metropolitano antes que se construyera la Catedral. Hoy ha venido á un estado deplorable, y es sólo un vago recuerdo de los tiempos visigodos y mahometanos.
Palacio que se llamó de los Infantes, hoy ex-Convento de San Francisco.
Continuando desde Santa María por una calle de miserables casas, que conduce hacia lo más elevado de la fortaleza, llegamos al indicado Convento. Su capilla mayor no fué nunca parte de una mezquita, sino una sala árabe con alhamíes y arcos parecidos á los del Tribunal; pero en uno de sus cuatro lados abrieron un arco más grande para ponerla en comunicación con la nave de la Iglesia, cuyo rompimiento es una curva rebajada con decoración procedente de los arabescos del Palacio. Aunque damos el crédito que se merece á los notables escritores Padres Gonzaga y Sigüenza, cuando aseguran que este convento fué una mezquita, nosotros creemos que estaría la dicha Aljama cerca de él, ó en porción de sus muros; pero que la mencionada sala árabe, á juzgar por su estructura, no pudo ser parte de la mezquita citada. Operarios moriscos, á las órdenes de Fray Fernando de Talavera, arreglaron el edificio árabe antes de su reconstrucción en el siglo XVIII, y el citado fraile pidió y obtuvo de los Reyes Católicos la cesión del edificio, año de 1493, para establecer la primera congregación en Granada.
Hemos hallado en algunos muros interiores de las crujías del convento y bajo las costras de yeso, preciosos arabescos con sus colores antiguos, y además alicatados de mosáicos tan bellos como los mejores que se han visto del género musulmán. A los estanques cuyos restos se observan en la huerta del Convento se les da todavía el nombre de baños de los Infantes, y pueden verse los cimientos de construcciones árabes que había enlazadas con este edificio.
Cuando hacia el año de 1530 se hicieron las obras primeras del patio de Lindaraja y se colocaron las columnas árabes de mármol blanco, que hay en él, se trasladaron muchos materiales del citado convento y mezquita á dicho patio, así como al inmediato de los cipreses, y ellos sirvieron para levantar parte de estas obras cambiando el aspecto de los jardines y ocultando la torre del Peinador.
En la Iglesia estuvieron depositados los cadáveres de los Reyes Católicos, hasta que se trasladaron á la Capilla Real. También sirvió de sepultura á la familia del marqués de Mondéjar.