Damos la preferencia á esta Torre, por tener mejor distribución, más elegancia en su aspecto central, adornos colocados con más sencillez, y la pureza toda que distingue al género clásico en la manifestación del arte. Los que han querido estudiar á fondo las obras árabes no han olvidado ésta. Obsérvase que hay en ella todas las comodidades que exije la vida oriental: un zaguán con techo de bóvedas de arista, muy raro; la entrada á un costado para que no se descubra desde fuera el interior del edificio; nichos á manera de alacenas para centinelas de eunucos ó esclavos; pequeño cuarto del guardia; ingreso y sala principal con fuente en el centro, desde la cual, á derecha, izquierda y frente se pasa por hermosos arcos lobulados, á las alcobas de los divanes perfectamente abrigadas y cómodas: en el segundo piso, otras estancias para las mujeres, más reservadas todavía, y en la azotea ó terrado, bellísimo paisaje de donde se descubre principalmente á Generalife y los enormes muros de argamasa que sostienen los jardines en forma de mesetas.
Un ligero croquis de planta y alzado que publicamos, conservará la memoria de este monumento.
Planta de la Torre de las Infantas.
A principios de este siglo se le hundió el techo de lacerías geométricas que tenía, así como las ocho ventanitas por las cuales recibía la luz. Había en el segundo cuerpo cuatro ajimeces de los cuales se conservan los dos más grandes y los claros de los pequeños. ¡Qué ornato tan bien repartido: cartelas, tableros de agramil, fajas y frisos del mejor gusto; los arcos lobulados con su intrados sencillo y elegante! Falta la ventana de dos arcos del extremo del eje central, el pavimento y muchos mosáicos.
Esta sala, como la anterior, la tenemos incluída en el plan general de restauraciones que nos mandó hacer el Gobierno, para llevarlo á efecto tan pronto como se concluya la obra del Palacio árabe. Es, sin duda, uno de los monumentos que hay en Granada más dignos de conservarse porque se presta á ser reproducido, y servir con ligeras modificaciones á las comodidades de la vida moderna.
La más importante inscripción que posee, es una que dice:
«Gloria á nuestro Señor el Sultán Abu Abdi-lah Almostagni bil-lah».
Torre de los Picos.
Es una construcción defensiva que guarda la Puerta de Hierro. En su interior tiene tres cuerpos y una hermosa tarbea cruzada por dos arcos apuntados que forman su techumbre. El exterior conserva detalles de los que han sido despojadas las demás torres de la Alhambra. Los Picos, que le dan nombre hoy, son las almenas que había en todo el recinto de la fortaleza. Sus ventanas de piedra son del puro estilo árabe. La puerta y las torres que la defienden hacen un conjunto misterioso y fantástico donde se ha inspirado la pluma de Washington Irving para describirnos á aquel poderoso y rico judío Almamen, que se deslizaba durante la noche por este sombrío lugar, para ir en busca de los medios de venganza que premeditaba contra el seductor de su hija.