Más allá se ven unas bóvedas casi llenas de escombros que fueron las caballerizas del conde de Tendilla, y antes, el alojamiento de un cuerpo de caballería africana que guardaba la entrada.
Hemos descubierto últimamente en esta torre que las dos curvas ojivales que se cruzan en la tarbea, son modernas, que tiene arcos vestidos de arabescos, y pinturas en los paramentos y bóvedas cubiertas por el yeso y el humo.
Mihráb y Casa de Astasio de Bracamonte.
Entrando luego en un estrecho callejón, hay un pequeño huerto donde se conserva una preciosa mezquita de bello y hermoso decorado; pero que ha tenido la desgracia de haber sido pintada tan mal y tan groseramente, que ha perdido esa encantadora delicadeza proverbial del arte mahometano. La ornamentación que la han colocado exteriormente es también falsa, pero en cambio de estas reparaciones lamentables, el lector puede gozar lo bien compuesto de este estrecho recinto y su elegante techo de lazos y ensambladura. ¡Cuán hermoso sería con sus perdidas filigranas de rojo, azul y oro, y el arco del alquibla ó santuario que está en el centro del frente principal hoy manchado torpemente!
Mihráb... como se decía por los árabes y también por los cristianos en su aljamía, era el lugar habitado por el espíritu de Dios ó de la oración recomendada por el Profeta; y se nota aquí, que vueltos hacia Oriente miraban el testero donde se guardaban los libros santos. La casita, también restaurada impropiamente, que hay unida á él, no tiene más que las habitaciones precisas para el santón, y hoy han colocado en una de ellas con el buen propósito de conservarla, la inscripción completa que había sobre la Puerta de la Casa de la Moneda, la cual tuvo el sano gusto de comprarla el propietario de esta finca, así como los dos grandes leones de piedra de Elvira que había en el mismo edificio[65], colocados á las dos cabeceras de un estanque abierto en el centro del Patio. Estas esculturas parecen hechas por artífices asirios; tal es el aspecto que tienen semejante al de los leones alados de los templos de Nínive. Sus melenas de rayas simétricas, sus colas como el tallo de un arbusto, los pliegues uniformes de sus cabezas y el carácter arquitectural de sus patas y garras, les dan la fantástica concepción de aquellas extrañas figuras de la antigüedad babilónica. Bien merecen ser guardadas en un museo para que no puedan desaparecer fácilmente.
Han colocado en el exterior de la mezquita varios escudos y un letrero que dice: «Fué esta la morada de Astasio de Bracamonte, escudero del conde de Tendilla.» Con efecto, este primer Alcaide de la Alhambra vivió en el palacio inmediato, cuyos cimientos apenas hoy se distinguen en la Huerta de enfrente.
Casa del Marqués de Mondéjar.
Enfrente se ven ruínas de murallas árabes repartidas de modo, que dejan entrever la traza de un edificio con estanques, subterráneos, cimientos y todo lo que puede indicar la existencia de un palacio de alta importancia. ¿Pudiera ser la casa del wacir Muza, personaje fantástico que se celebró en los romances[66], por no haberse querido rendir á los conquistadores? Después de tres siglos se oyen éstas y otras tradiciones interesantes, y el nombrado poeta americano dice que salió aquél de su casa por la Puerta de Hierro seguido de veinte jinetes, y pasando Fajalauza tomó el camino por el cual no había de volver jamás. Sea de esto lo que quiera, nosotros sabemos ciertamente que en 1796 se vendieron los últimos restos artísticos de este palacio, entre los que había columnas, fuentes y losas de mármol.
Torre del Príncipe.
Sobre la muralla y más al Norte se halla esta almunia que pertenece hoy á un particular, y á la cual se han dado diversos nombres, como Baño de Damas y Casa de las Odaliscas, hasta que hemos leído en Ben-Alkatif que fué el palacio que construyó Ismael para la sultana Olva, cuyo dato es el más verídico.