Torres Bermejas.
En la cerca de murallas que desciende flanqueada de macizas torres desde los adarves á la puerta de las Granadas, y de aquí sube hasta el otro lado del frondoso valle, se ve un grupo de baluartes imponentes que domina todo el centro de la antigua población, cuya fortaleza es el castillo citado. Se dice que fué construído sobre antiguos cimientos romanos para someter á los mozárabes que poblaban el barrio de San Cecilio; pero nosotros no hemos hallado en su construcción otro dato que el estar sus muros hechos en dos épocas muy distintas, ambas árabes, la primera correspondiente á los restos que hemos citado del pie de la torre de la Vela, propios del siglo VIII, y en tiempo de Cárlos V experimentó la última importante restauración.
Se añade tradicionalmente que en la época del primer Alhamar se reedificaron, aumentándolas con los pabellones que conservan todavía; siendo la antigüedad de estas torres del tiempo de la invasión agarena en España, porque antes del 913, cuando al Waliato de Illiberis lo dominaban diversos capitanes sin señorío alguno[69], ocurrió, según las crónicas, el año de la egira respectivo al 889, que se encerraron en las Torres Bermejas los damasquinos y las tropas del kalifa capitaneadas por el renegado Nahil, y aquí fueron cercadas por los habitantes de la comarca, armados de flechas, lanzas y hondas. Sitiadas las tropas recibían en las puntas de las flechas que pasaban por lo alto de las murallas del castillo rojo, versos que decían:
«Las casas de nuestros enemigos están desmanteladas é inundadas, y sus techumbres arrancadas por los vientos del otoño. ¿Qué nos importa que celebren sus pérfidos conciliábulos en las Torres Rojas? La perdición les seguirá por doquier.»
En las mismas luchas contra la dominación, poco tiempo después, en 990, Solimán Ben Said, caudillo y poeta que fué encargado en algunas ocasiones de la defensa del fuerte, les hablaba de este modo:
«¿Sois, hijos de Meruan, cual nosotros para la retirada? Vuestros caballos, que están trabados en los combates, parecen gamos cuando huyen; os jactáis de ser los luceros que alumbran el valle del Genil... Abandonad los cármenes deleitosos y los alcázares dorados, que pertenecen con más derecho á los valientes». Cuyo texto nos induce á creer que por este tiempo había una población en Granada que poseía alcázares diferentes de los de la Alhambra, situados en este lado de la población, y que habitaban más antiguas razas.
Antes, y en tiempos de Abderrahmán I, fundador del Kalifato de Córdoba, se dieron dos asaltos á las Torres Bermejas y se tomaron por el Schevani, que era Wali de Elvira, por cuya victoria fué nombrado aposentador de la fortaleza. A este capitán y Wacir se atribuye por algunos autores la fundación de la Alcazaba Cadima, es decir, que viviendo en Illiberis y siendo gobernador de la Kora, á que se daba aquel nombre, se construyó la Alcazaba antigua, datos que vienen á ilustrar la cuestión del origen de Granada, ó á lo menos de lo que los árabes encontraron en esta localidad; asunto muy controvertido en nuestros tiempos.
Las torres tienen un hermoso aljibe, cuadras subterráneas para cuarenta caballos, y habitaciones para dos centenas de soldados. Es uno de los castillos que se conservan íntegros, y construído según el arte militar de su época. Damos la planta en el plano general de la Alhambra, y recordamos con este motivo que el pintor Pedro Raxis hizo de él un modelo en 1599, para enviarlo al rey que quiso conocer las tan afamadas Torres Bermejas[70].
Por último, la fábrica de este fuerte es anterior á muchas obras de la Alhambra que parecen de la misma época. La formación de su argamasa, las aristas de sus piedras en lechos, la forma de arcos y techumbres, nos indican ese período que ya hemos distinguido en la Alcazaba, anterior al establecimiento de los nazaritas; y la fabricación y cimento de cal y grava que Plinio atribuye á los fenicios y romanos, no es la clase que aquí se encuentra, como puede observarse comparando los restos de murallas antiguas hechas por moriscos desde el siglo XI en adelante.