De un auto que obra en el archivo resulta: que en 1506 había empleados en el palacio varios alarifes moriscos que se ocupaban de hacer las obras, los cuales habían de dar trabajo personal, como impuesto de farda; de cuyo dato se deduce que muchas transformaciones se verificaron en el palacio durante los primeros años de la dominación cristiana, que no se pueden distinguir de las obras antiguas de los árabes. Hacia el año 1509 un secretario privado del monarca Católico inspeccionó y dispuso nuevas restauraciones con los mismos operarios moriscos.

Desde 1524, en cuyo tiempo se derribó ó inutilizó por un incendio lo que ocupó luego parte del palacio del emperador, hasta 1609, se hicieron numerosos trabajos en el alcázar, que citaremos al describir los lugares respectivos; y cuando ya se abandonó la obra moderna en 1625, era tal la población de la Alhambra[76] que se pidió por los vecinos el palacio árabe para establecer telares de cintas. Desde esta época se cuidó poco, hasta el extremo que en 1729 los cuartos altos se destinaron á la cría de palomas para utilidad de la Alcaidía.

Bajo la dominación francesa se acuartelaron en él los soldados que guarnecían la Alhambra, y á su salida dejaron el estanque lleno de proyectiles de cañón y pólvora. Por aquél tiempo, y al final del siglo anterior, todo el palacio estaba habitado por familias pobres, en su mayor parte de militares retirados, y otras que pagaban una mezquina retribución. Los depósitos de agua servían entonces de lavaderos públicos; y en tan deplorable época, algunos viajeros célebres como Washington, Owen, etc., habitaron los cuartos del palacio árabe, merced á una ligera indemnización que hacían á las familias encargadas de su custodia.

Hasta 1829 continuó el abandono ó más bien el aprovechamiento injurioso del edificio; pero desde esta época un gobernador especial más celoso de los monumentos[77] desalojó de ellos á las gentes que los ocupaban, hizo reformas, aunque de poco interés artístico, é inauguró los paseos de las alamedas. En 1840, á consecuencia de una recomendación hecha á Doña María Cristina de Borbón, entonces Regente del Reino, por algunos viajeros ilustres, se emprendieron las primeras reparaciones en la parte puramente de fortificación, hasta el año 1847 en que se hicieron las restauraciones de los ornatos, que se hallaban cubiertos de cal y yeso, mutilados y caídos de los muros por efecto de las humedades[78], los cuales no se habían reparado antes por ignorarse el procedimiento de ejecución con los moldes de arcilla y madera, cuyos trabajos han seguido casi constantemente hasta el año 1869, en el cual volvieron á emprenderse con mayores auxilios que el Gobierno remitió para tan interesantes trabajos; siendo de notar que desde esta época se ha logrado afirmar una gran parte ruinosa del edificio y se han quitado infinidad de remiendos que la ignorancia había colocado sobre inscripciones y arabescos, de los cuales aún quedan algunos. Por fin la Alhambra, como monumento nacional, pasó del dominio de la Corona al del Estado, que lo conserva como gloria de la patria y del arte.

Jarro árabe.

PLANO DEL PALACIO ÁRABE DE LA ALHAMBRA,
con los descubrimientos hechos por DON RAFAEL CONTRERAS

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