Uno de estos grupos, el primero citado, es el de construcción más antigua; la forma del arco de herradura del tiempo del kalifato, el dintel cuadrado de algunas puertas, el capitel bizantino, el artesonado plano, el ornato seco sin enlace semejante al de Túnez y Egipto, el alero de los kioscos del Oriente, pilastras en vez de columnas, menos desenvoltura y grandeza, todo indica que esta parte fué la primera que se construyó y que pasaron muchos años antes de la construcción del segundo grupo.
Este ocupa el centro todo con la Sala de Comareh, segundo período de grandeza para el arte de los árabes, lo mismo que para su historia, final del siglo XIII. Aquí está retratada la época de la fundación de la dinastía Nazarita, portentosa civilización que ofrecía España á los que venían á ella en busca de ciencia y cultura.
El tercer grupo no se parece ya á los anteriores. Es el Patio de los Leones y cuartos adyacentes; época florida del arte musulmán, más fantástica y caprichosa, de planta regular y de variada decoración. No se encuentran en ninguna parte del mundo ejemplares más bellos de arcos y columnatas; este patio por sí es un poema, donde se siente el aroma y la inspiración de una época deslumbradora por el lujo, debilitada por los placeres, de costumbres dulces, de imaginaciones ardientes, que desmoronaba el imperio de los musulmanes y preludiaba el abatimiento de la raza y la postración de su grandeza. Este edificio, cerrado por todas partes, tiene un estrecho pasadizo; núm. 8, por única entrada; termina por el gabinete de Lindaraxa y por la Sala de Justicia; y todas las demás construcciones de los números 22 al 26 fueron hechas después de la conquista, con el torpe propósito ya consignado en este estudio.
Tales son estos tres alcázares unidos hoy, y que tan claramente se distinguen al analizar la planta de ellos. Nosotros hemos buscado las comunicaciones que tendrían y sólo hallamos una estrecha puerta para cada uno, cuya construcción indica que fué hecha para uso privado sin ostentación de ningún género.
Los que quieren suponerles una forma más simétrica echan siempre al emperador Carlos V la culpa de lo que hiciera desaparecer para levantar su inútil obra; pero conviene fijar bien las ideas y la suma de responsabilidad que tuvieron los conocidos artistas de aquel monarca: investigaciones recientes hechas sobre el terreno y la prolongación de algunas líneas de cimientos de los subterráneos del palacio del César, nos han puesto en la posibilidad de marcar todo lo que fué destruído del palacio árabe. Véanse las líneas de puntos, números 7 y 6, y se hallará la continuación del foso que aislaba el alcázar morisco. Es fácil demostrar que había edificios en el ángulo que se señala, porque aún quedan las puertas de entrada, algunos cimientos y el terreno removido sólo en el espacio que comprenden las líneas, mientras lo restante es terreno de aluvión con capas de cristalizaciones calizas y cuarzosas, de suficiente dureza para no poder equivocarse con los trabajos hechos para cimentar el palacio del emperador. Los únicos departamentos subterráneos que tiene este edificio se hallan en el citado espacio, pues hay un desnivel de cuatro metros y medio en la planta de los dos monumentos, razón más para poder fijar lo que pudo destruirse por este lado, y la importancia que podrían tener las habitaciones destruídas.
Falta demostrar lo que significa esa construcción incoherente de los números 27, 28 y 29. No se puede formar una idea de la causa de estas irregularidades, sino haciéndose cargo de que la Alhambra ocupa toda la cúspide de un cerro bastante escarpado por el Norte y Oriente, sobre el cual se hizo un cerco de murallas y torres, que seguía próximamente á la misma altura de nivel todas las sinuosidades del terreno. Los edificios que describimos están como recostados (si se nos permite la frase), apoyando su cabeza, ó más importante habitación, en una de las torres del circuíto. De aquí que sea imposible la uniformidad de las líneas de construcción, y que la idea más exacta que pueda darse de ellos, es que los cuartos son fortalezas, y que entre estos pabellones hay espacios que cubrían jardines, como el que suponemos desde luego en todo lo que ocupan hoy los patios de Lindaraxa y de la Reja ó Prisión. Explicado esto se nota que la torre del Mihráb era independiente, con su puerta especial que hemos descubierto, y sin ese corredor que hoy conduce á él, hecho en el año de 1544.
Veamos ahora las transformaciones que ha sufrido el palacio después de la conquista.
Consta por los expedientes numerosos que se conservan en el archivo de la Alhambra que han sido muchas las obras hechas en el palacio, y muchos también los períodos muy largos de abandono que ha experimentado. Desde 1605 hasta 1752 estuvo completamente olvidado, según dice un informe dado por la Junta de Bosques al marqués de Guardia Real. Antes de esta época había consignaciones destinadas para sus reparos, que nunca bajaron de 6.000 ducados anuales[75], según consta de muchas reales cédulas. ¿Cuál sería el estado del alcázar en el siglo XVII, que en 1616 obligaron á pagar á un administrador los daños que originó en la Sala de Comareh y Patio de Arrayanes, por haberlo convertido en almacén de armas y municiones?
En cada departamento del alcázar había un alcaide ejerciendo jurisdición, y éste cerraba sus puertas, tenia sus criados y privaba al público de visitarlo. En el siglo XVI, consta, que los alcaides se llevaban los porteros á sus posesiones para emplearlos en su beneficio, y entretanto las torres estaban cerradas.
Ha sido siempre difícil averiguar las reformas que los Reyes Católicos emprendieron en el palacio. El día 5 de Enero de 1492, tres días después de tremolado el pendón en la Torre de Giafar, entraron en el alcázar los Reyes Católicos y oyeron una misa en la Sala de Justicia, en cuyo sitio se continuó celebrando siempre que venían á Granada desde el Real de Santa Fe; y consta de un manuscrito anónimo del Escorial, que en 1492 hicieron obras en él, cuyo testimonio está confirmado por los escudos de flechas y yugo, con el mote Tanto monta, que hay en dicha sala.