Además de las restauraciones de colorido, se hizo una muy importante en la pared donde está abierto el arco de entrada al salón de Embajadores. Todo el espacio desde la puertecita pequeña que hay en el lado derecho y por la cual se sube á las almenas de la torre, hasta ocho metros de línea y toda su altura, incluyendo el arco y el espesor cuadrado en un grueso de cerca de tres metros, fué construído el año 1686, y forrado de labores mal labradas que se notan muy bien, dejando sin adornos sus alfeizares. Fué el objeto de esta obra fortalecer la torre, y por consecuencia cubrir ó rellenar de sillares el corredor angosto, que semejante á los que hay á la entrada de las salas de las Dos Hermanas y Abencerrajes, servía de comunicación á los cuartos pequeños y escaleras de la torre, y por él se pasaba á las dos puertas que hay dentro de la sala, las cuales se ven cubiertas hoy de obra de sillería.
Tenemos proyectada la obra de reconstrucción del arco grande, lo cual completará el decorado del centro que hoy desarmoniza este conjunto.
Entrando á la gran torre de Comareh, nos detendremos á contemplar el intrados de ese riquísimo arco de pequeñas boveditas pintadas de hermoso azul y oro, representadas por menudos adornos de grecas, y delicados enlaces llenos de inscripciones perfectamente ejecutados. Otras dos hanias tiene más grandes que las anteriores, con arabescos en su interior y techitos de ébano y alerce embutidos. Sus labores son finas como pocas, y guarnece al arco una inscripción recuadrando que dice:
En el de la derecha:
«Loor á Dios único. Apartaré de Yusuf el daño de todo mal de ojo con cinco sentencias: Yo me refugio al Señor de la aurora: Gracias á Dios». Repitiéndose.
«Loor á Dios, aventajo á los más hermosos con mi adorno y mi diadema, y se me inclinan amorosamente los luceros desde el Zodiaco».
«El vaso[93] que hay en mí, parece un devoto que en el Kiblah[94] del santuario ruega á Dios enternecido».
«Seguras están contra las injurias del tiempo mis generosas acciones, que alivio al sediento y socorro al necesitado».
«Como si yo tuviera la liberalidad de mi señor Abul Hachach».
«No deje de brillar en mi cielo tan esplendente luna, tanto tiempo como continúe brillando entre las tinieblas de la noche».