«Saad... hizo resplandecer todas las tinieblas».

«Las comarcas en la seguridad perpetua y... en defensa del reinado; de dignidad elevada».

«Tengo en belleza el más ilustre grado. Mi forma causó admiración á los eruditos».

«Jamás se ha visto una cosa mejor que yo en Oriente ni Occidente».

«Y si no... reinado... antes entre los extranjeros y no entre los árabes».

No hay noticia positiva de la procedencia de esta fuente. El patio de dos saletas que cita Mármol, es hoy el de la Mezquita, y tenía una fuente en el centro que ya no existe; aunque podía ser de este paraje, la inscripción se refiere al tiempo de Mohamad V, y la construcción del patio de la Mezquita es anterior á este monarca. ¿Pudiera ser esta la fuente árabe que se puso á la venta el año 1667, con algunas columnas procedentes de la casa del marqués de Mondéjar y que no se vendieron por falta de comprador? Pero atendiendo á que la inscripción se refiere á un oceano de agua, de gran extensión, que pudiera aludir al estanque morisco que tenía aquel palacio delante del pórtico, no lo consideramos probable, porque cuando se verificaron estas traslaciones debía ya estar colocada la fuente en este sitio. Nosotros nos resolvemos á suponer que la referida taza de fuente no es del alcázar, sino de alguno de los innumerables palacios que había en la Alhambra no lejos de éste.

Todo el patio es moderno, y sus claustros y salas del tiempo del emperador Carlos V, como lo demuestran los techos casetonados greco-romanos de sus salas altas, en las que se ven dos elegantes chimeneas con labrados atributos del imperio. Estas habitaciones estaban dispuestas para hermosos tapices flamencos y después fueron pintadas á semejanza del Mirador. La nombrada de las Frutas, última de esta galería, fué habitada por varios monarcas, y últimamente se hospedó en ella el célebre poeta Washington Irving, en cuyo retiro compuso sus mejores obras. En los cenadores del patio hay una colección de columnas árabes que, según un manuscrito sobre aguas del Convento de San Francisco, pertenecieron á aquél cuando era mezquita y rauda antes de la reconquista, así como otras muchas piedras que han desaparecido.

Por este patio se entra á varias salas embovedadas que resultan debajo de la de las Dos Hermanas. En la del centro se observa el efecto acústico del sonido que se trasmite por el embocinado de las curvas y se repite en los cruceros de las bóvedas, lo cual hizo que esta sala se llamara de los Secretos, único interés que ofrece para ser visitada. En suma, los cenadores no existían en tiempos árabes, y en su lugar había un dilatado jardín, en donde tal vez se hallaba el estanque y fuente, con arreglo á las inscripciones de la taza citada.

Patio de la Reja.

Si hemos de hacer mención de este patio, es tan sólo por declarar destituída de verosimilitud la tradición, que supone ser esta reja que hay en dos de los lados la prisión de la reina Doña Juana. Nunca se halló esta reina en tal estado de enagenación mental que fuese preciso encerrarla de un modo tan cruel y poco humanitario. En 1561 se nombraba al cuarto alto inmediato, el Guardajoyas de la reina, y esto está conforme con lo que dice Argote: que se colocó la reja para resguardo de la vajilla del real servicio en el año 1639.