—Usted me perdonará:—le dije—mis tías me aguardan....

—¡Tiene usted razón!—me contestó.—Pero vendrá usted esta noche. Desde aquí gozaremos de la fiesta.

Me pasé la tarde con mis tías.... Andrés fué a comer con nosotros, y allá, como a las seis, me propuso que saliéramos a dar una vuelta. El viejo servidor estaba contentísimo.

-¡Qué gusto!—exclamaba a cada rato.—¡Qué gusto! Hijo: ¿no te lo dije? El señor don Carlos es muy buena persona. Apúrate, aprende esas cosas del comercio que antes no sabías, y ¡adelante, hijito! El corazón me dice que antes de morirme te veré establecido y casado.

—¿Casado?

—¡Por supuesto!

—¿Con quién?

—Con una muchacha buena, hacendosa, que te quiera mucho.

—¿Pobre o rica?

—¡Eso será como Dios quiera! Por mi gusto... ¡pobre! Como Angelina.... Yo he sospechado...—el buen viejo sonreía maliciosamente, guiñaba los ojuelos vivarachos—yo me sospecho que no le pareces a Linilla un costal de paja.... ¡Vaya! Y ella, ¡bien que te agrada! Te alabo el gusto, ¡hijito! Trabaja, trabaja con fe, con mucha fe, y cásate. Si tus padres vivieran estarían muy contentos.... Las muchachas así, como Angelina, le gustaban mucho a tu mamá. Cásate. Yo no me casé porque cuando pude hacerlo ya era viejo, y además no necesitaba de familia. Con los de tu casa tenía yo bastante. Siempre me quisieron mucho. Lo único que siento es que no he podido pagarles tantos favores como les debo. Amito: si yo fuera rico no tendrías que servir a nadie, nadie te mandaría....