En el mismo patio y formando un tablero apaisado, construído según la base del plano que me facilitó el gremio de fabricantes de Sabadell, está expuesto el hermoso muestrario enviado por las veintiuna fábricas de dicha ciudad que han tenido el buen sentido de enviar á esta Exposición, sin alardes ni aparatosos muebles, los géneros de lana y pañería que compiten con lo mejor que existe en este Certamen. Cuatro mantas puestas en el centro del bastidor cortan la monotonía de los tableros tan magistralmente montados, con gradaciones de color que envidiaría un pintor de nota, y dos más, puestos en los extremos, encuadran el bastidor general, lleno de luz y de colores salientes de vigorosa entonación. Las instalaciones de Sabadell y Tarrasa llaman poderosamente la atención de los peritos en la materia; reporters de periódicos industriales y políticos, aficionados y traficantes en estos géneros, las honran con calurosas manifestaciones y se hacen lenguas de la perfección, belleza y baratura de los productos expuestos. Si he de creer lo que aquí se me ha dicho y repetido, los géneros finos de lana catalanes pueden hallar en América mercados extensos, habiéndoseme presentado algunos comisionistas que desean circular muestrarios por las principales ciudades de esta república y las de la vecina de México, haciéndome proposiciones, bajo la base de un tanto por ciento de venta, y sin otra remuneración que pudiera hacer creer que se trata de alcanzar por medio de promesas de negocio, pocas veces cumplidas, un sueldo ó remuneración conseguido á expensas de los fabricantes de Cataluña.
En este mismo patio he puesto, como producto similar, aunque en clase basta, los paños bastos y finos, bayetas y estameñas, mantas, capotes y fajas fabricados en Cuenca por la casa Pérez Muñoz y hermanos. Estos géneros, buenos por su clase y notable baratura, fabricados con las lanas que crían las altas sierras de la meseta central de España, así como los paños pardos y negros, y las bayetas moradas y encarnadas de la provincia de Soria, y las mantas de lana y los casimires de los Herederos de Vicente Juan, de Palma de Mallorca, quizá no hallen aquí fácil mercado por ser los géneros bastos materia que se fabrica ya en todas partes, no digo en la América del Norte, que lo acapara todo y pretende vivir con recursos propios, cerrando á cal y canto sus fronteras con derechos prohibicionistas más que protectores, sino en México, en la Argentina y en el Brasil, si no hay, en lo que exponen, algo que sirve de relleno y que exponen en condiciones de dudosa procedencia.
Queda ya sólo en este patio la instalación de la casa Ferrando, de Valencia, que expone abanicos de pacotilla, panderetas adornadas con cintas y pinturas; objetos, en fin, de mercader que viene á la Exposición en busca de algunos dollars y sin cuidarse gran cosa de medallas, diplomas ni mercados que hallar en su camino y marcha trashumante al través del mundo de las Exposiciones.
Queda, sin embargo, en este patio, algo que se relaciona con Artes liberales, puesto en las hornacinas del fondo, de lo que daré algunos detalles cuando me ocupe en tan interesante materia.
El tercer patio, separado del anterior por ancho pasadizo, tiene en su centro la instalación de cueros repujados, tan conocida y acreditada en Barcelona, perteneciente á Fargas y Vilaseca, que tiene su fábrica en la Sagrera de San Martín de Provensals. Esta instalación debía estar cubierta con un velarium de cuero también, cuyo dibujo y color producían un bellísimo efecto; pero circunstancias especialísimas han motivado otro emplazamiento en donde brillaran por su color, dibujo y labrado.
Rodean esa instalación los muebles enviados por todos los ebanistas que no la tienen propia, que son: Pascual Maté, Ruiz Valiente, García Portas, Anido Sánchez; los pianos de Montano, de Madrid; Gómez é hijo, de Valencia; Ballarín, y González é hijos, con sus hierros repujados; Riquer y C.ª, y Alejo Sánchez, con las incrustaciones de oro y plata sobre hierro de su reputada casa de Eibar.
Este patio, pequeñito, rodeado por tres paseos y en cuyo fondo, perfectamente iluminado, y bajo galería he puesto la instalación de la casa Carlos Butsems, ventajosamente conocida en Cataluña por los que se dedican á la construcción de casas y hoteles en que se emplean baldosas, baldosines, balaustres, bañeras fabricadas con pasta hidráulica, notables por la belleza del color y su textura compacta, no resulta tan bello como sería de desear, por no haber enviado nuestros ebanistas á esta Exposición lo que saben hacer y hacen cada día con un gusto y una perfección inimitables. Y sin embargo, la arquilla de Riquer, con sus herrajes repujados, es un verdadero primor; la mesa y el jarro con flores de hierro forjado y repujado, los candelabros, el tocador y demás objetos pulidos y niquelados de González é hijos, y los hierros de Ballarín, son dignos de alabanza por el esmero y el gusto con que han sido tratados; pero en lo demás hay algo de pacotilla y pobre que, en mi concepto, no debería haberse enviado á esta Exposición, incluyendo en ello los pianos de Madrid y Valencia, que no competirán seguramente, ni en cantidad ni en calidad, con los grandes envíos de las casas europeas y americanas que se dedican á la fabricación de estos instrumentos.
En uno de los ángulos de este patio está instalada la casa Alejo Sánchez, con sus incrustaciones de oro y plata en los varillajes de los abanicos, puños de bastón, gemelos de teatro, marcos de espejo y retratos, hecho todo á la perfección, perfección minuciosa que no aprecia el vulgo que pasea su mirada indiferente por estas preciosidades de la industria cosmopolita, preguntando precios por capricho y comprando á veces, y á precios fabulosos, obras de pacotilla, reproducciones hechas hasta la saciedad, de escaso valor en Europa, y que aquí se venden extremadamente caras. Me consta de ciencia cierta que se han dado 1,200 dollars por una estatua picaresca de mármol de Carrara, que se daría en Florencia por 200.
En el cuarto patio, lindante con la sección de Persia, se halla la bonita instalación de Jaime Pujol é hijo, que los barceloneses han podido apreciar á primeros del mes de enero último en el Palacio de Ciencias, al hacer ostentosa manifestación de la importancia que tienen las pequeñas industrias y cómo se codean, por su importancia económica, con las de más alto vuelo, cuando están dirigidas por manos tan expertas como las que forman aquella razón social.