Sección española de Agricultura

La sección española de Agricultura

He intentado varias veces explicarme la razón en que se fundan los directores de este Certamen para considerar como hortalizas los viñedos. Y como no he hallado solución al problema, me limito á recordar que el edificio de Agricultura no cobija los vinos de país alguno, y que, en cambio, las aguas minerales, los chocolates, las pastas para sopa y los productos de la pesca, en conserva, dominan allí como en casa propia, sin protesta de la gente americana que no se fija en tan nimios detalles.

Digo esto para que los viticultores no se asusten, ni se crean preteridos si empiezo este estudio por la sección cubana, digna de ello por su importancia, la belleza extrínseca é intrínseca de las instalaciones, y la serie de datos económicos que debo á la exquisita galantería del Comisario, representante de la Cámara de Comercio de la Habana, don Rosendo Fernández, y del Jurado español don Calixto López.

No ha sido España afortunada en la concesión de terrenos en el edificio de Agricultura; los productos de nuestra tierra están fuera de los centros del mismo y poco favorecidos por la concurrencia, afanosa siempre de lo ostentoso y privilegiado. Y, sin embargo, el que pasa por el estrecho pasadizo del ala noroeste del palacio, hállase sorprendido por una instalación que recuerda los claustros de las iglesias españolas, rica, elegante, adornada en sus ojivas con vidrios de colores, de columnas en espiral rematadas por sencillos capiteles, imitación feliz del claustro de San Jerónimo de Valladolid, rematada por blasones, flámulas, banderas y gallardetes que resumen la heráldica de nuestra nacionalidad.

El recinto tiene forma rectangular, dividida en dos porciones iguales, separadas por ancho pasadizo con las instalaciones de Cuba agrupadas en una de ellas, y las de España, Filipinas y Puerto Rico en la otra. Fácil es resumir lo que hay en Cuba, porque hay poca cosa, pero bien y espléndidamente instalado.

Poco digo y, sin embargo, representa una gran riqueza que ofrece utilísimas enseñanzas.

Empiezo á traducir del inglés las leyendas de las hornacinas laterales, que serán una revelación para muchas gentes.

«Producción de caña de azúcar en la isla de Cuba durante el año 1892,—974,000 toneladas.