Un mortero de bronce comprimido, de 15 centímetros que pesa 475 kilogramos y sirve para sitio y plaza, proyectado también por el comandante Mata.
El esfuerzo de nuestros artilleros, encaminado á aprovechar las grandes existencias de bronce de cañones antiguos que tenemos, fabricando piezas de bronce comprimido, merece un elogio incondicional, porque no sólo muestran su patriotismo aliviando las cargas del Tesoro, sino grandes condiciones de inteligencia y conocimientos técnicos, al vencer las grandes dificultades que se presentan cuando se quieren fabricar piezas aceptables, compatibles con las exigencias modernas de la artillería. Y que estas dificultades se han vencido, lo dicen los datos que he podido hallar y que al parecer demuestran que las recámaras resisten, en buenas condiciones, las altas temperaturas producidas por la deflagración de la pólvora, soportando las rayas, sin contratiempo, el paso del proyectil. Las experiencias verificadas al ensayar estos cañones, haciendo unos 300 disparos, han demostrado que las piezas han resistido tan intenso trabajo sin experimentar, sus condiciones balísticas, grandes modificaciones. A pesar de esto, las personas inteligentes opinan que, el empleo de este metal, se limitará á ciertos y determinados calibres, siendo el máximo admitido para cañones, el de 15 centímetros; en cambio, en los morteros, por sus especiales condiciones, podrá emplearse el bronce sin limitación alguna.
Se emplea, pues, para cañones de mayor calibre, el acero, denominado metal guerrero por excelencia, como lo demuestra Krupp en su cañón monstruo de 122 toneladas, y las planchas de blindaje modernas, atribuyéndose á la asociación del acero y el níquel, los grandes progresos alcanzados en la fabricación de éstas últimas.
La fábrica de Trubia presenta:
Un cañón proyectado por el capitán Sangran para la artillería de montaña de Filipinas. Es muy ligero y ha demostrado en las pruebas poseer excelentes condiciones. Se exhibe sobre polines por estar aun en estudio el proyecto de cureña.
Un cañón de acero, montado en su cureña, proyectado por el coronel Sotomayor. No es esta pieza la de campaña que dió tanta fama á aquel distinguido artillero, y que hoy constituye el cañón reglamentario de las baterías de á caballo, sino una modificación del mismo, en que el mecanismo de cierre ha sufrido algunas alteraciones para la adopción del estopín de percusión, con la idea, según se me indica, de aplicar la pólvora sin humo.
Pero no son únicamente las condiciones excepcionales de esta pieza las que han dado á su autor tanta fama y popularidad, sino la prueba ó el resultado de los esfuerzos titánicos hechos por el coronel Sotomayor, para emanciparnos del extranjero, en la fabricación del material de guerra. Este resultado alcanzado ya casi en España, se debe al coronel Sotomayor, á cuyo nombre parece justo asociar los de Ordóñez, Mata, Plasencia, Verdes, Francés, Sangran, Ferrer, Lerdo, Milán, Rivera, Freyre, cuyo cierre se ha aceptado en los Estados Unidos para algunas piezas, Marcilla y Brull que han perfeccionado gran parte del armamento moderno.
La fábrica de armas de Toledo, exhibe:
Una rica colección de reproducciones de espadas, dagas, alabardas y chuzos, figurando, entre las primeras, las de Isabel la Católica, Hernán Cortés, El Gran Capitán, Pelayo, Felipe II, etc., etc., y una preciosa rodela, copia del siglo XV, de acero repujado, cincelada, incrustada y damasquinada en oro y plata.
La Pirotecnia militar de Sevilla expone preciosos estuches con espoleta, estopines, cartuchos y balas para fusil; el Parque de Barcelona diferentes fases de fabricación del Baste para el cañón de montaña Plasencia; el Parque de Sevilla, juegos de armas, un carretón de trinchera y atalajes y monturas que han llamado la atención por su buen material y excelente mano de obra; la fábrica de armas portátiles de Oviedo, cuatro panoplias formadas con las variadas piezas que el arte transforma para fabricar el fusil que ha usado últimamente nuestro ejército y que hoy se está reemplazando para no quedar rezagados, en este período de constante progreso. S. M. el Rey, el precioso modelo de un cañón de bronce, y el Museo de Ingenieros del ejército una colección de modelos, conocidos ya, en su mayor parte, en Barcelona, que llama vivamente la atención del público por la perfección con que está hecho, y sobre todo, por el sistema de decorado que da á los modelos un aspecto de realidad, en los territorios, fielmente representados. Puedo citar entre ellos los de Cartagena, Jaca, Bilbao, obras del canal de Vento para el abastecimiento de aguas de la Habana y la batería de Podaderas de Cartagena, que por su tamaño y la perfección del tallado del mar y las rocas, y la ingeniosa disposición de las piezas movibles que constituyen la batería propiamente dicha, atrae constantemente la atención de la concurrencia.