Gracias que Cuba ha enviado tres grandes piezas de caoba que por su finura y veteado llaman poderosamente la atención; que en el centro de la instalación he podido montar con cierta fantasmagoría, que sólo puede engañar á los ignorantes, unos paralepípidos de madera de Filipinas que, por su variedad de fibra, finura y color, empalmados al tope, forman un prisma de base rectangular de unos tres metros de altura que viste y da apariencia á la Sección; que la casa Torrebadella, de San Martín de Provensals, ha enviado algunas cascas para curtir pieles, de excelente calidad, y que algunos taponeros han remitido de Extremadura y Andalucía, con algún ejemplar de corcho bornizo y segundero en planchas, algunas cajas de tapones presentables que no dejan olvidar ciertamente los excelentes tapones para Champagne ni las topetas homeopáticas de la provincia de Gerona, tan admirados por la bondad de la primera materia y la excelencia de la mano de obra, en la Exposición de Barcelona.
No menciono tampoco lo que habrían podido enviar los distritos forestales, y con el sentimiento natural de quien ve lo que habría podido ser la Sección forestal de España y lo que es, termino las correspondencias referentes á las secciones patrias, en la Exposición de Chicago.
Vista de la Cour d’Honneur
EPISODIOS DE LA EXPOSICIÓN
Los Infantes de España doña Eulalia y don Antonio en Chicago
No es cosa fácil seguir, ni siquiera con el pensamiento, la serie no interrumpida de banquetes, bailes, conciertos é iluminaciones que durante la permanencia de los Infantes en Chicago, se han ofrecido á tan augustos huéspedes, y menos fácil ha de ser para mí, que ocupaciones precisas me han distraído y privado de lo que ha sido motivo de honda satisfacción para los españoles.