Y la muchedumbre que ha ido á Jackson Park á divertirse, á gozar de un día de sol espléndido, de fresca brisa, se siente agitada y enloquecida por la palabra «explosión», y de repente, hombres, mujeres, niños, salimos todos corriendo, sin saber á donde dirigirnos, temiendo que los caballos nos van á atropellar, caballos furiosos que no sé de donde han salido y que huyen aterrorizados de aquel fuego que hace estallar los depósitos de amoniaco empleado en las mezclas frigoríficas, esparciendo la muerte y el terror por todas partes.

Por fin, á las cuatro de la tarde, cuando ya no quedan más que cuatro muros ennegrecidos y el esqueleto de hierro del palacio, la Morgue, la triste Morgue de esta Exposición que ha costado centenares de vidas y contará las ruinas por millares, se va llenando de cuerpos carbonizados, de seres que han muerto heroicamente, sin un grito, ni una protesta, de otros que han sucumbido, sin gloria, aplastados, y entre ellos alguno que dormía el sueño del borracho, todos mezclados y confundidos por la igualdad aterradora de la muerte.

Treinta muertos van contados hasta hoy, muchos heridos que también morirán, viudas y huérfanos que amparará la caridad pública, constituyen el balance espantoso de lo que es obra del descuido y de la falta de escrúpulo con que se miran aquí los problemas más importantes de la vida humana. Si ayer hubiese soplado viento del Sur, casi puede asegurarse que la Exposición habría ardido toda, produciéndose una de las mayores catástrofes de la historia.

Hoy cunde la noticia de que la municipalidad de Chicago enviará una comisión de estudio para averiguar las condiciones de solidez y seguridad, contra incendios, de los edificios de la Exposición; pero me parece tiempo perdido y satisfacción irrisoria, porque aquí se vive de milagro, y todos lo sabemos, sin necesidad de que nos lo digan los procuradores de la grande urbe americana.


El Midway plaisance

El Midway plaisance

El Midway forma en el campo de la Exposición una especie de anexo, estrambote alegre de un soneto que guarda la nota picaresca para los dos últimos versos, siendo los doce primeros obra maestra de afamado é ilustre poeta. Y que esto es así, voy á probarlo, acudiendo á algo que está fuera de lo que encierran barracones y palacios, casas de fieras y templos faraónicos, villajes irlandeses, alemanes y austriacos, teatros turcos, persas y argelinos, poblaciones javanesas y campos indios, montañas rusas y Ferris-wheel, porque todo esto con ser muy pintoresco y muy bonito, si se pone la imaginación al servicio de esas empresas, aun siendo la descripción muy colorista, de seguro verá el lector un cuadro más animado cerrando los ojos, que abriéndolos desmesuradamente, para leer los desabridos párrafos del colaborador corresponsal de La Vanguardia en la Exposición de Chicago.