Producción de vino en los Estados Unidos de América en 1893:

1.000,000 de hectólitros.—Población, 64.000,000 de habitantes.

No quiero fiar á la memoria la producción de España, que no creo baje de 26.000,000 de hectólitros por 18.000,000 de habitantes, y me limito á razonar un poco los números antes expresados, cuyo simple enunciado prueba: ó que se importan á los Estados Unidos cantidades inmensas de vino ó que en dicho país no se bebe; no gusta el vino.

Que no se importan vinos lo dicen dos cifras elocuentísimas: los 50 centavos de derechos aplicados á cada galón de vino extranjero, sea la que quiera su graduación, y los mil millones de cerveza que consume anualmente el pueblo de la Unión Americana.

Y no importándose vinos, no hay más remedio que llegar á la siguiente conclusión: los americanos del norte prefieren los espíritus y la cerveza al vino: los americanos no beben vino, ni europeo ni americano. Y si todo esto no bastara, tengo aún, en apoyo de mi modesta opinión, dos argumentos de grandísima importancia: el de los cosecheros arruinados, aquellos que tienen sus viñas hipotecadas, y las arrancan y cambian rápidamente de cultivo porque no pueden vender su vino, y vino bueno, á doce centavos el galón, á dos reales y medio de moneda española las cinco botellas bordelesas, cuando pagan á dollar y medio y dos dollars el jornal de diez horas á un bracero de mediana capacidad y más mediana labor; y el de las bodegas llenas, en donde se crían de 30,000 á 200,000 galones de vino, sin hallar comprador que, por piedad, ponga precio á una mercancía olvidada y tan fuertemente protegida por las leyes del país.

Una de las ventas que ha llamado poderosamente la atención en California ha sido la de 12,000 galones de vino clarete hace poco efectuada por Mr. Parrott, uno de los criadores más inteligentes en vinos de Napa Valley que ha conseguido un precio de 75 centavos por galón, cuando el mismo vino se habría vendido en Europa á tres francos la botella bordelesa sin inconveniente alguno. Y al llegar á estas conclusiones, para muchos quizá huelgue cuanto voy á decir, porque lo natural y lógico es suponer que donde no hay gusto en comprar determinada mercancía, donde no hay mercado, aun dándose á vil precio el producto, todo intento de importación ha de fracasar; pero, no he ido á California, ni he gastado cinco días en viaje y á gran velocidad al través de los desiertos americanos para ahondar tan poco en asunto tan serio, y así, síganme los que quieran ver claro en la producción de vinos de California para que se convenzan conmigo de que de los vinos españoles, con derechos y tarifas ó sin ellos, sólo en marcas especiales, en vinos de lujo, en Jerez, manzanilla, etc., podemos esperar un mediano consumo.

Los que hemos aprendido nociones de viticultura americana en los libros, nos figuramos que la zona californiana plantada de viña es muy extensa; ¡qué error! vean y mediten las cifras que van á continuación y verán lo equivocados que están:

ACRES
Viñas dedicadas á producción de vino. 90,000
Idem dedicadas á uva de mesa.10,000
Idem dedicadas á pasas.100,000
Total acres.200,000

Dividido este total por 247100, resulta en hectáreas una cifra escasísima en relación con los viñedos de Europa, que cuenta los viñedos por millones de hectáreas, y una producción grandísima de vino por hectárea que admira más al que ve la distancia que existe entre las cepas plantadas en los campos de California é ignora que hay viñas tan fructíferas que han dado de 60 á 80 libras por pie. Y como también se estudian en California estas cuestiones, vean mis lectores las contestaciones categóricas dadas á varias preguntas mías que juzgo de interés para los vinateros españoles.