Y allí, en los altos de la ciudad, lejos del mundanal bullicio, donde no llega el ruido del tráfico, en modesto cottage, ó alegre y lujoso hotel, la familia mormona esconde sus amores y se ríe de la ley patria, y crece y se multiplica, reconfortado en la fe de aquel que duerme bajo lauda inmensa en el cementerio, sin nombre, ni símbolo religioso, rodeada de una verja de hierro, que separa su tumba de la de sus esposas que ostentan en sus piedras tumulares sus nombres y apellidos para que sean conocidas en la tierra, las que tuvieron tanta fe en la doctrina que envilece á la mujer redimida por Jesucristo.

Tumba de Brigham Young

Y si el espíritu de Brigham Young puede contemplar el desenvolvimiento del pueblo mormón, contento ha de estar al ver como una árida llanura, desalada y saneada, cruzada de caminos y zanjas de desagüe, alimenta miles y miles de cabezas de ganado que enriquecen á un pueblo que, formando hace 43 años extensa caravana, desterrado, expulsado por las leyes americanas, buscó en el desierto, donde la yerba no crecía, tierra maldita sembrada de sal, poblada de razas indias enemigas, refugio y paz para las creencias de su espíritu.

No he de decir aquí, ni apuntar siquiera lo que pienso acerca del mormonismo, pero sí han de tener presente los que arrancan la fe del pueblo, que los mormones, con sus creencias falsas y absurdas, pero fundadas en el amor, han fecundado el desierto y poblado la tierra más ingrata del globo, enriqueciendo á los que partieron pobres y desolados de las tierras americanas ricas y fecundas; y que con el odio en el corazón y muerta la fe en el espíritu, los campos fecundos se convierten ya en tierras malditas, donde sólo puede levantarse fatídico catafalco, negación impura de toda civilización y toda raza honrada y laboriosa.

Y con ser tanta la labor mormona, y tanto lo que queda aún por hacer en aquellas tristes llanuras, observo que aun siendo raza de poderoso aliento, más que proteccionista, juzgan necesaria para su ulterior desarrollo la prohibición absoluta, como lo prueba el principio que copio y recomiendo á los economistas españoles, copiado de una leyenda puesta en los coches tranvías de la ciudad When you spend a dollar for foreign goods you are making Utah 1'00 $ poorer, cuando usted gasta un dollar en géneros extranjeros está usted haciendo á Utah más pobre de un dollar. Y en el corto recorrido de diez y ocho millas en ferrocarril que separan la ciudad del lago salado, observo aún extensas tierras cubiertas de sal que sanearan y desalaran por el conocido y antiguo procedimiento de zanjas y riegos, y al llegar á Garfield beach completo mi visita al país de Utah, contemplando un ostentoso natatorio, formado de dos largos pabellones, que une un salón central rematado por ostentoso cimborio, donde acude la gente en verano á oir los conciertos, y á solazarse en aquel mar muerto, de aguas casi tan densas como las de aquel otro mar de la desolación que en las tierras de Asia guarda tantos recuerdos y leyendas cristianas. Mi excursión, pues, á la ciudad mormona, había terminado, con algún desencanto ciertamente, pero, contento con la satisfacción de haber visto y tocado el fenómeno social del mormonismo, y contemplado la obra de un fanático que prueba una vez más la potencia de la fe, como veo tristemente al llegar á mi querida España los horrores del descreimiento, y la negación del amor que convierte al hombre en fiera y la civilización en barbarie.


San Francisco de California