Esta que era una Carochiña que, barriendo un dia la casa, se halló una moneda, i fué al punto a contárselo a una vecina, preguntándole:
—¿Qué haré con esta monedita?
Le respondió la vecina:
—Compra dulces.
—Nada, nada de eso, que es golosina, replicó la Carochiña.
Fué a verse, entónces, con otra vecina, la cual le aconsejó lo mismo.
Consultó, por fin, a una tercera, i ésta le recomendó:
—Compra cintas, flores, brazaletes i dijes, i anda en seguida a ponerte en la ventana, para decir a todo el que pase:
«¿Quién quiere casarse con la Carochiña,
que es bonita, preciosa i perfecta niña?»
Fuése a comprar muchas cintas, encajes, flores, brazaletes i dijes; se afeitó cuanto pudo, i so colocó asomadita en la ventana, diciendo: