—¿Cómo es tu voz?

El burro rebuznó.

—¡Ai! esclamó ella, no me sirves, porque me despertarías a los niños de noche.

Despues pasó un cerdo, i la Carochiña le dijo:

—A ver tu voz.

Cocho, cocho...

—¡Ai! no me sirves, porque no me dejarias dormir los niños de noche.

Pasó un perro, i la Carochiña quiso conocerle la voz.

Guau, guau...

—¡Ai! tampoco me sirves, con tus ladridos me espantarias de noche a los niños.