Pasó un gato:
—Oigamos tu voz.
—Miau, miau...
—¡Uf! no me dejarias dormir a ningun chico de noche.
Pasó un ratoncito.
—Yo quiero casarme con la Carochiña.
—¿Cómo es tu voz?
El raton frunció el hociquito i emitió un suave chillido.
—Tú sà que me convienes para marido; contigo me caso.
Entónces el raton se casó con la Carochiña i tomó el nombre de Juan Raton.