Vivieron algunos dias mui felices; pero, habiendo llegado el domingo, la Carochiña le pidió que, miéntras ella iba a misa, él se quedase atendiendo en la cocina la olla en que se cocian los frejoles para el almuerzo. Juan Raton se puso cerca del fogon, i para ver si los frejoles ya estaban cocidos, metió la mano derecha en la olla, i la mano le quedó pegada; metió la otra, i pasó lo mismo; metió despues una patita, i la otra, i todo el cuerpo quedó preso en la olla i se coció con los frejoles.

Volvió la Carochiña de misa i, como no divisase a Juan Raton, lo buscó por todos los rincones, sin dar con él. Luego llegará, se dijo; yo no puedo esperarlo porque tengo hambre, i se dispuso a almorzar.

Pero, al servirse los frejoles en el plato, apareció Juan Raton muerto i cocido con ellos. Al punto la Carochiña se echó a llorar a gritos, i una mesita de tres piés que ella tenia, le preguntó:

—¿Qué tienes, Carochiña,
que te echas a llorar?
—Mí Juan Raton ha muerto,
llorando estoi mi mal.
—Pues yo, que soi mesita,
voi por eso a danzar.

Dijo luego una puerta:

—¿Qué tienes tú, mesita,
que danzas mas i mas?
—Ha muerto Juan Raton;
Carochiña, en un ai;
i yo que soi mesita,
heme puesto a danzar.
—I yo, que soi la puerta,
o me abro o cierro ya.

Dijo luego una llave:

—¿Qué es lo que tienes, puerta,
en un tan raro afan?
—Ha muerto Juan Raton;
Carochiña, en un ai;
por esto la mesita
se ha metido a danzar;
i yo, que soi la puerta,
o me abro o cierro ya.
—I yo, que soi la llave,
me tengo de quebrar.

Dijo luego un pino:

—¿Qué es lo que tienes, llave
que quebradita estás?
—Ha muerto Juan Raton;
Carochiña, en un ai;
por esto la mesita
se ha metido a danzar;
en seguida la puerta
o se abre o cierra ya;
en seguida la llave
se tuvo que quebrar;
—I yo, que soi el pino,
me voi a descuajar.