Entónces estendió ese paño.
«¡Que se llene el paño!» dijo esa mujer. Asà se llenó, dicen, de plata.
Despues de alojar llegó ese viejo. Entónces pasó a preguntar, por su paño.
—Se perdió tu paño, se dijo a ese viejo.
Entónces volvió. Otra vez se encaminó al cielo; llegó.
—¿Qué quieres otra vez? le dijeron.
—Otra vez vengo a pedir (algo) a Dios, dijo.
Entónces le dieron un hongo; fué dejado atado en un trapito.
—Cuando se acaben tus hongos «¡que se llene!» le dices no mas, dijeron a ese viejo.
Entónces llegó a esta tierra.