I como esta vaca era madre de otro ternero, i el rei poseia muchas otras vacas, cada una con su correspondiente ternero, i las vacas i los terneros tenian cabeza, cachos, etc. resulta que el cuento no se acaba nunca.
10. El Humito.
Esta era una bruja que tenia encantada a una princesa mui linda a quien habia encerrado en un ranchito[13] de donde siempre salia un humito. Sucedió que un prÃncipe mui poderoso vió el retrato de la princesa i se enamoró de ella i salió a buscarla para hacerla su mujer. Despues de mucho andar llegó donde la bruja, i señalándole el retrato, le preguntó si podia darle noticias del paradero de la princesa. La bruja le contestó que, aunque sabia en qué parte la princesa se hallaba, sólo podia decirle que estaba encantada i encerrada en un ranchito de donde siempre salia un humito i que mucho habria de costarle dar con ella, pero que cuando la encontrara cesarÃa el encantamiento. Con esto que oyó el principe, quedó mui esperanzado i siguió inmediatamente en busca de su adorada. Anduvo meses de meses i despues de pasar muchos trabajos, se encontró por fin con un ranchito del cual salia un humito i a cuya puerta estaba sentada una vieja.—Señora, le dijo el prÃncipe, busco a la princesa que representa este retrato ¿no estará por casualidad en esta casa?—No, mi señor, le contestó la vieja, pero puede ser que esté en un ranchito de donde sale aquel humito que desde aquà se divisa. Siguió el prÃncipe andando muchos dias, porque el rancho estaba mui lejos, i cuando llegó a él, vió a una vieja que estaba sentada a la puerta i le dijo:—Señora, busco a la princesa que representa este retrato ¿no estará por casualidad en esta casa?—No, mi señor, le contestó la vieja, pero puede ser que esté en un ranchito de donde sale aquel humito que desde aqui se ve.—Siguió el prÃncipe caminando muchos dias mas, porque el rancho estaba mas lejos de lo que parecia, i cuando llegó a él, vió a una vieja que estaba sentada a la puerta i le dijo:—Señora, busco a la princesa que representa este retrato....
I el prÃncipe recibió la misma respuesta que de la vieja anterior i siguió andando i encontrando nuevos ranchos con sus humitos i las viejas correspondientes, a las cuales dirijia la consabida pregunta, que siempre era contestada en la forma ya dicha. De suerte que el prÃncipe hasta ahora anda en la aventura de buscar a la princesa encantada, sin adelantar cosa en su dilijencia.
11. La Hormiguita
’St’era una hormiguita
que de su hormiguero
salió calladita
i se metió a un granero,
se robó un triguito
i arrancó lijero.
Salió otra hormiguita
del mismo hormiguero
i mui calladita
se metió al granero,
se robó un triguito
i arrancó lijero.
Salió otra hormiguita... etc.
I salieron ciento, i mil, i cien mil, i aquello era para aburrir a un santo, porque el granero era mui grande i tenia muchÃsimo trigo.
En las pájinas 71-72 del tomo I del Libro de Lectura, por M. Retamal Balboa, 4.ª edición, Santiago, 1902, hai un capÃtulo intitulado El cuento que no se acaba nunca, i que dice asÃ:
«Un rei árabe mui aficionado a los cuentos, ofreció una gran recompensa al que contara uno que no se acabara nunca.
Muchos se presentaron, contaron largos cuentos, pero cuando concluyeron, fueron asesinados.