Entonces dijo el Miñaco «Ahora sí que estoy bien pues[{168}]to,» y se bajó y del cuero del León muerto hizo montura y riendas y salió con ellos al hombro.
En una de éstas iba atravesando una Zorra por el camino y le dijo la Zorra:
—¿Para dónde vas, Miñaco, con esa montura al hombro?
Le dijo que la ensillara a ella; y entonces le dijo el Miñaco que no la ensillaba porque lo volteaba. Hasta el último ya la ensilló, y salió a caballo en ella, pero le salió un poco brincadora.
Entonces la Zorra le dijo:
—Mira, Miñaco, ¿por dónde nos vamos? por el camino pueden venir algunos y nos corren; vámoslos por adentro de este potrero. Y tocó la desgracia que venían tres cazadores con tres galgos y uno de ellos vió al Miñaco que iba a caballo de una Zorra; entonces dijeron que les iban a animar los galgos pa divertirse con el Miñaco un poco; y los animaron. La Zorra le dijo entonces:
—¡Miñaco, por Dios! ¿qué vamos a hacer? ahora tenimos que arrancar firme; agárrate bien Miñaco, déjate caer para mi cogote y agárrate bien, que yo voy a correr a todo escape;—y empezó a correr orillando la cerca, hasta que hallaron un agujero por donde salirse. Entonces ella pasó, y el Miñaco quedó abierto de piernas en el portillo y pasaron por entremedio de él los galgos; y viendo que ya habían pasado y sintiendo perder su montura le gritó a la Zorra:
—Señora, los estribos no más le encargo.
Entonces los galgos, cuando oyeron esto, volvieron para atrás y se lo comieron. Y la Zorra se libró y se llevó la montura; y se acabó el cuento y se lo llevó el viento y pasó por una mata de porotos para que Ud. cuente otro.[{169}]