Si un Chanchillo es cogido en las redes y muere antes de que el pescador pueda librarlo, el hecho produce verdadera consternación en la población pescadora, que, presa de un miedo supersticioso, pasa dos o tres días sumida en la tristeza.[{232}]

2. EL CHUMACO.
(Información que en 1921 me suministró el cirujano dentista D. Roberto Sundt, natural de la provincia de Coquimbo.)

Personaje legendario con quien se atemoriza a las mujeres en los campos y pueblos situados a ambas márgenes del Choapa, cerca de su desembocadura, advirtiéndoles que se cuiden de él, que no las vaya a destripar.

Posiblemente El Chumaco fué el sobrenombre de un bandido sátiro que a principios del siglo pasado estableciera en aquellos parajes el campo de sus fechorías.

3. LA CALCHONA.
(Contado por el niño D. Ramón Fernández G., estudiante, de 14 años. Santiago, 1911.)

Un hombre, ignorando la condición de su novia, se casó con una bruja. Por ciertos hechos que ocurrieron más tarde, entró en malicia, y desde entonces la acechaba, sin que ella lo notara; hasta que una vez, en la noche, la vió desnudarse; sacarse los ojos, que dejaba en un plato con agua; untarse el cuerpo con un ungüento negro; envolverse en un cuero de oveja, y salir al campo, donde se unió a muchas otras ovejas: y en cuanto se juntó con ellas, vió que todas emprendían desenfrenada carrera, y las perdió de vista en un instante.

El marido tornó inmediatamente a su casa y tomando los ojos que su mujer había dejado en el plato, y el ungüento, los arrojó a una acequia muy correntosa.

Cuando la mujer volvió, no pudiendo encontrar ni los ojos ni el ungüento, siguió convertida en oveja, y desde entonces se la ve correr por la orilla del río y de los tajamares. Los muchachos le han puesto el nombre de Calchona, por tener grandes mechones de lana en las extremidades de sus patas.[{233}]

4. OTRA VERSION.
(Del joven estudiante D. Francisco Vásquez, de 15 años, de Santiago.)

En la Chimba de Santiago vivía, hace mucho tiempo, una bruja casada con un zapatero, al cual le daba todas las noches un licor para hacerlo dormir. En cuanto el zapatero comenzaba a roncar, la bruja le echaba unto a sus niñitos, que se convertían en zorros, y en seguida se untaba ella, y transformada en cabra, salía a merodear.