Un día tuvo que ausentarse el zapatero y no volvió sino ya muy entrada la noche. Se quedó todo sorprendido de no encontrar a su mujer ni a sus niños; pero en un rincón vió cinco zorritos.—¿Qué es esto? dijo el zapatero. Y uno de los zorritos contestó.—Mi mamita salió, pero antes nos echó de los untos que hay en esas cajas y nos volvió zorros y después se echó ella de los mismos untos y se volvió cabra, y salió.

Tomó el zapatero del unto y les echó a los zorritos, que se volvieron niños otra vez, sacó el unto de las cajas y lo arrojó a la acequia, que llevaba mucha agua, y tiró a la calle las cajas con el poco unto que iba pegado a ellas.

Al amanecer llegó la cabra y sólo halló las cajas vacías, con un poco de unto pegado; lo sacó y se lo echó en la cara, y no le alcanzó para más. Por eso anda todavía de noche, en figura de cabra con cara y manos de gente.

5. OTRA VERSION.

En una casa de campo vivía un matrimonio joven, con dos hijos pequeños. La mujer era bruja y los jueves en la noche, mientras su marido dormía profundamente, gracias a un narcótico que le suministraba con el vino, en la comida, se trasladaba al aquelarre transformada en oveja. El marido, sospechoso de que algo pasaba, esperó una vez que su mujer se levantara de la mesa para traer un[{234}] guiso de la cocina, y arrojó al patio el vino con el narcótico. Cuando la mujer volvió, fingió que acababa de bebérselo. Fueron a acostarse, pero el marido, en lugar de dormir, atisbaba cuidadosamente a su mujer. Pero antes de media noche se levantó ella, y el marido la vió desnudarse por completo, untarse el cuerpo con un ungüento que extraía de un pequeño pote de loza y a la media noche salir de la casa convertida en oveja. El hombre esperó un rato, se levantó, ensilló su caballo, guardó en sus bolsillos cuanto dinero encontró, y tomando a los niños, montó en su cabalgadura y partió a la carrera, pero no sin incendiar antes la casa, que el fuego consumió en pocos momentos con todo lo que contenía, incluso el pote de unto. Cuando la oveja volvió, no halló sino un montón de ruinas, y como había desaparecido el unto, no pudo tornar a su forma primitiva y tuvo que seguir viviendo transformada en oveja. Esta es la Calchona, que en todas partes se introduce, balando tristemente, en busca de sus hijos.

Los campesinos, que saben que es una mujer que purga sus pecados, la dejan transitar libremente y le dan leche y las sobras de sus comidas.

6. LA VIUDA
(Me lo contó el joven estudiante D. Carlos Puccio, de Molina y 17 años de edad, en 1911.)

Cuando construían el hospital de Molina, a los que pasaban cerca de él a las 12 de la noche, les salía una mujer vestida de negro (a los que iban a caballo se les montaba al anca), y del susto, perdían el conocimiento. Entonces la mujer les robaba todo lo que llevaban.[{235}]

7. LA MUJER LARGA.

Del Cementerio de Paredones (provincia de Curicó, departamento de Vichuquén), sale a las 12 de la noche una mujer muy larga. Cuando alguien se le acerca, se achica y le crujen las enaguas. Al primer canto del gallo, vuelve a su sepultura.