Fué entonces la Tenquita donde su Divina Majestad, y arrodillándose humildemente delante de ella inclinó la cabeza hasta besar el suelo, y le dijo:[{29}]

—Señor, ¿por qué hiciste al Hombre, que es tan malo, el Hombre hace al Cuchillo, el Cuchillo mata al Buey, el Buey se bebe al Agua, el Agua apaga al Fuego, el Fuego quema al Palo, el Palo pega al Perro, el Perro corre al Gato, el Gato come al Ratón, el Ratón agujerea a la Pared, la Pared ataja al Viento, el Viento corre al Nublado, el Nublado tapa al Sol, el Sol derrite a la Nieve y la Nieve me quema la patita a mí?

Y la Tenquita se puso a llorar tan amargamente que daba lástima verla.

El Señor se compadeció de la desgracia de la pobre avecita y le dijo con mucha dulzura:

—Vete tranquila, Tenquita, a cuidar a tus tenquitos, que están tiritando de frío y muriéndose de hambre.

La Tenquita, como buena cristiana, obedeció al momento y cuando llegó a su nidito se encontró con que tenía buena y sana la patita quemada.

En el cuento que sigue, español, pero que no he visto impreso, el desarrollo es casi el mismo que el de la Tenquita. Lo publico como nota comparativa.

5. EL GALLITO (Cuento de pega)
(Dictado en 1911 por don Victoriano de Castro, español, de 55 años. Lo oyó contar en Belver de los Montes, provincia de Zaragoza, donde el cuento era muy popular, cuando él era niño)

Había una vez en una aldea un Gallo, que recibió una invitación de otro Gallo, primo suyo, para asistir a sus bodas. El Gallo se levantó muy temprano, se acicaló y vistió convenientemente y emprendió el viaje, olvidando tomar el desayuno.[{30}]

En el camino encontró una boñiga de vaca, toda llena de granos de trigo sin digerir; y aquí vinieron los apuros de mi buen Gallo, que empezó a decir entre sí: