SIMONIÑA

¡Condenada tema diole la aguardiente!

PEDRO GAILO

¡Sin padre te quedas! Con este cuchillo he de cortar la cabeza de la gran descastada, y con ella suspendida por los pericos iré a la presencia del Señor Alcalde Mayor: Usía ilustrísima mandará que me prendan. Esta cabeza es la de mi legítima esposa. Mirando por mi honra se la rebané toda entera. Usía ilustrísima tendrá puesto en sus textos el castigo que merezco.

SIMONIÑA

¡Calle, mi padre, que toda la sangre se me hiela! ¡Levantáronle la cabeza con cuentos! ¡Ay, qué almas negras!

PEDRO GAILO

¿La mujer que se desgarra del marido, qué pide? ¿Y los malos ejemplos, qué piden? ¡Cuchillo! ¡Cuchillo! ¡Cuchillo!

SIMONIÑA

¡No se encienda en malos pensamientos, mi padre!