PEDRO GAILO
¡Está escrito! ¡Mujer, pagarás tu vilipendio con la cabeza rebanada!... Te quedas huérfana, y lo mereces por rebelde. No me da ninguna dolor de tu orfandad. Pues a lo mío. ¡Mira cómo el cuchillo reluce!
SIMONIÑA
¡Arrenegado! Usted no es mi padre. El Demonio revistiose en su forma. ¡Tres veces arrenegado! ¿Qué gran culpa es la de mi madre? ¿Dónde se manifiesta?
PEDRO GAILO
¡Su culpa tú no la ves! ¡Cacheas por ella, y no la ves! ¿Y ves al viento que levanta las tejas? ¡Tu madre tiene sentencia de muerte!
SIMONIÑA
¡Ay, mi padrecito, esperemos que Dios se la mande! Usted no se cubra las manos de sangre. ¡Mire que habrá de verlas siempre manchadas! ¿Y quién nos dice que mi madre no volverá?
PEDRO GAILO
¡Oveja que descarría, clamará en cortaduría! No te pongas de por medio, Simoniña. ¡Desapártate! ¡Déjame que prenda de los pericos a esa mala mujer! ¡He de arrastrarla por la cocina! ¡Berrea, gran adúltera! Llevarás una piedra entre los dientes, como los puercos.