SIMONIÑA

Repórtese, mi padrecito. Beba otra copa, y duérmase.

PEDRO GAILO

¡Calla, rebelde! ¿Por qué abriste la puerta para que se esvaneciese? Enterrada al pie del hogar, nunca descubierta sería...

SIMONIÑA

Ha de ser una cueva bien honda, y ahora le cumple tomar ánimos con un trago.

En camisa, descubiertos los hombros, toma el pichel del aguardiente y lo levanta sobre la boca del borracho, que lo aparta con una mano y cierra los ojos.

PEDRO GAILO

Bebe tú primero, Simoniña.

SIMONIÑA