¡A las diez, la espada del Arcángel San Miguel!

¡A las once, se abren las puertas de bronce!

¡A las doce, el trueno del Señor revienta en las
tripas del Diablo Mayor!

Mari-Gaila espera el trueno, y solo oye la risa del Cabrío. Otra vez se trasmuda el paraje. Hay una iglesia sobre una encrucijada. Las brujas danzan en torno. Por la puerta sale un resplandor rojizo, y pasa el viento cargado de humo, con olor de sardinas asadas. El Cabrío, sobre la veleta del campanario, lanza su relincho.

EL CABRÍO

¡Jujurujú!

MARI-GAILA

¡Arrenegado una y mil veces!

EL CABRÍO

¿Por qué me desconoces?