Y unas bragas. Por cuentos está virado contra mí, como un león africano. ¡Hasta habló de picarme el cuello!

LA TATULA

Es hablar que tienen los hombres.

MARI-GAILA

¡Si de hablar no pasa!

Un profundo suspiro levanta el pecho de Mari Gaila. Con garbo de talle y brazos alcanza el pichel, llena una copa, que cata con mimos de lengua, y desde lejos, desgarrándose, se la ofrece al marido.

MARI-GAILA

¡Bebe!

PEDRO GAILO

¡Quería recibir a Dios!