LA TATULA

Está curtido del aguardiente.

PEDRO GAILO

Hay que muy bien lavarle la cara, rabecharle las barbas que le nacían, y ponerle su corona de azucenas. Como era inocente, le cumple rezo de ángel.

MARI-GAILA

¿Y tú, latino, no tocas para la misa? ¿Esperas que toquen solas las campanas?

Tapando la luz de la puerta, negro en la angosta sotana, el sacristán juzga de la hora por la altura del sol, y corre al atrio, sonando las llaves de la iglesia. En torno de la casa vuelve a rodar la copla de los rapaces.

COPLA DE RAPACES

¡Tunturuntún! La Mari-Gaila.

¡Tunturuntún! No sé que le dio.