La vieja retenía del brazo a Mari-Gaila. La Guardia Civil cruzaba el camino con un hombre maniatado. Asombradas bajo la hoguera, las dos mujeres reconocieron al peregrino de las barbas venerables y el cabezal de piedra.

MARI-GAILA

¡Siempre pegan en el más infeliz!

LA TATULA

¡Qué engañada! ¡Ese es el Conde Polaco!

MARI-GAILA

¡Ese!... Por tal tuve a Séptimo.

LA TATULA

El Condado de Séptimo es sacar dinero con sus títeres.

MARI-GAILA