Pues tal como son las mujeres, no hay fiesta sin ellas, compadre. Y usted no se queje, que tiene buena compañera. Casualmente hicimos juntos una romería, y allí he podido apreciar cómo se comporta y sabe sacar el dinero a los primaveras.
SIMONIÑA
Oiga cómo todos hablan de mi madre. ¡Y que sea usted solo a quebrarle la cabeza!...
PEDRO GAILO
¡Calla la boca, Simoniña!
SIMONIÑA
Guíese otra vez de cuentos.
Coimbra salta en dos patas, y mueve la cola bailando en torno del sacristán, que la mira con ojos adustos. Coimbra, irreverente, olfatea la sotana y estornuda, remedando la tos de una vieja.
SÉPTIMO MIAU
Escupe el resfriado, Coimbra.