Me parió mi suegra.

LA TATULA

Deja esos relatos. ¡La acudió una dolor de alferecía a Juana la Reina!

MIGUELÍN

Friégala con ortigas.

LA TATULA

¡Ven acá, mal cristiano!

MIGUELÍN

Ahora acude el Compadre Miau.

El otro que estaba tumbado a la sombra de las parras, ya se incorporaba y salía a la luz. Es aquel farandul otras veces visto en compañía de una mujer apenada que le llamaba Lucero.