LA TATULA
¡Ay, qué rajo!
A lo lejos, bajo chatas parras, sostenidas en postes de piedra, asoma un mozuelo, y tras esta figura se diseña el perfil de otra figura tendida a la sombra. El rapaz, requiriendo el palo, échase a los hombros el tabanquillo de los lañadores. Es Miguelín el Padronés, uno que anda caminos, al cual por sus dengues le suele acontecer en ferias y mercados que lo corran y afrenten. Miguelín lleva arete en la oreja.
LA REINA
¡Acude acá, cristiano!
MIGUELÍN
Si es por que te socorra, ya estoy cerca.
LA TATULA
¡Ven acá, por el alma de quien te trajo al mundo!
MIGUELÍN