MARI-GAILA
¡Suelta, Milón! Si calladamente me lo pides, te lo concedo. ¡Suelta!
MILÓN DE LA ARNOYA
No suelto.
MARI-GAILA
¡Eres bárbaro, y no temes que en otra ocasión sea tu mujer la puesta en vergüenza!
MILÓN DE LA ARNOYA
Mi mujer no es tentada de tu idea.
MARI-GAILA
¡Mal sabes tú a quién tienes en casa!