CORO DE RELINCHOS

¡Jujurujú!

Mari-Gaila se arranca el justillo, y con la carne temblorosa, sale de entre las sueltas enaguas. De un hombro le corre un hilo de sangre. Rítmica y antigua, adusta y resuelta, levanta su blanca desnudez ante el río cubierto de oros.

MARI-GAILA

¡Conformarse con esto!

CORO DE RELINCHOS

¡Jujurujú!

UNA VOZ

¡Milón que la suba en el carro!

OTRAS VOCES