EL CIEGO DE GONDAR

Somos viejos en esos engaños, amigo.

El Peregrino acoge tales palabras con gesto seráfico, y el ciego, tras de refrescar la boca con el trago, torna a reír. Miguelín el Padronés, que en las mismas sombras remienda un paraguas, hace un guiño maleante y silba un aire. La pareja de tricornios, negra y polvorienta, penetra en las sombras del soto donde sestea la taifa de hampones. Viéndola llegar, todos callan, y la pareja, inquiridora, cruza entre unos y otros.

UN GUARDIA

¿No estuvo aquí uno que hasta hace poco corría las ferias con una mujer de la vida? El Conde Polaco.

EL CIEGO DE GONDAR

Aquí no tratamos con gente tan política.

EL OTRO GUARDIA

Es el nombre con que viene reclamado.

EL CIEGO DE GONDAR