Falta que el hombre de tu sueño tenga la cara del Compadre.

MARI-GAILA

Padronés, si tal acontece, también te digo que tiene pacto.

JORNADA SEGUNDA: ESCENA III

La Mari-Gaila rueda el dornajo y dice donaires. Para convocar gentes bate el pandero. Claros de sol entre repentinas lluvias. Tiempo de ferias en Viana del Prior. Rinconada de la Colegiata. Caballetes y tabanques bajo los soportales: Verdes y rojas estameñas, jalmas y guarniciones. Un campo costanero sube por el flanco de la Colegiata. Sombras de robles con ganados. A las puertas del mesón, alboroque de vaqueros, alegría de mozos, refranes de viejos, prosas y letanías de mendicantes. Miguelín el Padronés, bajo la mirada de la mesonera, laña una fuente de flores azules. Coimbra, vestida de colorines, irrumpe entre el gentío, y el alcázar del pájaro mago aparece sobre los hombros del farandul, que ahora se cubre el ojo izquierdo con un tafetán verde. El Compadre Miau levanta su tabanque a la puerta del mesón, y tañe la flauta haciendo bailar a Coimbra. El pájaro mago entra y sale en su alcázar, profetizando. Mari-Gaila se arregla sobre los hombros el pañuelo de flores, y buscando que la mire el farandul, canta una copla en el ritmo habanero que mueve la flauta del Compadre.

MARI-GAILA

¡Yo quisiera vivir en la Habana,

A pesar del calor que hace allí,

Y salir al caer de la tarde

A paseo en un quitrí!