ABÍA salido el viejo linajudo, y la dama, furtiva y amorosa, se alza en la punta de los pies para alcanzar los labios del Marqués de Bradomín.

EL MARQUES DE BRADOMIN

¡Mi vida!

LA DAMA

¿Vendrás mañana, Xavier?

EL MARQUES DE BRADOMIN

Sí.

LA DAMA

¿Me lo juras?