FLORISEL
¡Si á mí quisiese aparecerse!
DOÑA MALVINA
Cuántos se acercan, cuántos perecen encantados. Vosotras no sabéis que para encantar á los caminantes, con su gran hermosura los atrae, y con la riqueza de las joyas que les muestra, los engaña: Les pregunta cuál de entre todas sus joyas les place más, y ellos, deslumbrados al ver tantos broches y cintillos y ajorcas, pónense á elegir, y así quedan presos en el encanto. Para desencantar á la reina, y casarse con ella, bastaría con decir: Entre tantas joyas, sólo á vos quiero, señora reina. Muchos saben esto, pero cegados por la avaricia, se olvidan de decirlo, y pónense á elegir entre las joyas.
FLORISEL
¡Si á mí quisiese aparecerse!
DOÑA MALVINA
¡Desgraciado de ti! El que ha de romper el encanto no ha nacido todavía.
SABEL Bendaña y el tonsurado, reaparecen dando compañía á la Señora del Palacio. Caminan lentamente, acompasando su andar al de la dama que de tiempo en tiempo se detiene y alienta con fatiga. Ante la escalinata, cerca del banco donde la dueña refiere á las dos niñas sus cuentos de abuela, hacen el último alto.