PAULA

¡Gracias, mi señora! ¡Mi gran señora! ¡La pobre madre se lo agradecerá en el cielo!

LA DAMA

Y á los otros pequeños tráelos también contigo.

PAULA

Los otros, mañana no sé dónde poder hallarlos.

EL SEÑOR CIDRAN

Los otros, aunque cativo, también tienen amparo. Los ha recogido Bárbara la Prisca, una viuda lavandera que también á mí me tiene recogido.

LA DAMA

¡Pobre mujer!