esa es el alma que gime y canta y pasa como un fantasma en campos de desolación por los libros de Valle-Inclán;

¡alma radiosa y misteriosa, en paisajes de opacidad!;

es verdad, que un ligero azul, tiñe á veces los cielos, de esos cuadros, llenos de una mansedumbre de Infinito, diáfanos al nacer el Alba:

pero, pronto se obscurecen;

el azul, es un color italiano;

sus campos esmeraldean en ocasiones, con un frescor de primavera, donde florece una alegría de rosas;

pero, pronto se descoloran, se entenebrecen, entran en la sombra;

el verde es un color holandés;

Su cultura varía, su pasión de Arte, da á veces á esos cielos tonos delicuescentes de un lila pálido;

pero pronto se diluyen y se esfuman; mueren bajo la noche;