el rojo de la espada;

lo negro de la cruz;

he ahí el alma hispana;

yo no he visto alma más dolorosa, que esa grande y noble alma española;

toda la tristeza árida de sus campos castellanos se conglomera en ella, inconsolable y austera;

aun en su carcajada es triste;

¿hay algo más melancólico, que la alegría que se desprende del Quijote?

el Quijote, bien leído, hace llorar;

y, en él reside el alma española, toda el alma española, heroica y creyente; desmesuradamente triste...