cuando habéis leído este Escritor, extraño y prodigioso, sentís, tal tristeza en el ánimo, tal bruma de desolación, que vuestra alma, parece como hundida en esos mismos paisajes muertos, en que aquella fantasía, hosca y genial, evocó é hizo gritar, la taciturna é inconsolable alma española;
y, es, que, Valle-Inclán, como todos los escritores de raza, pone toda su alma en sus libros;
y, su alma es: negra y roja;
¡negra y roja! como la agonía de un crepúsculo en el mar;
alma de meditación y alma de acción;
porque ya os lo he dicho: el alma de Valle-Inclán, es la de un monje guerrero;
es un místico-bélico;
místico, quiere decir: del Misterio;
en ese sentido, Valle-Inclán, es, un místico;