y, con él, todos los poetas obsesionados de Infinito;
pero, místico, no quiere decir, precisamente, católico;
el misticismo y, el catolicismo, pueden hermanarse y se hermanan, como en el Dante, con una violencia sombría, que es como una epilepsia del Dogma;
pero, se puede ser místico y anti-católico, como Hugo; místico y panteísta, como Goethe, porque esas almas, inquietas y tenebrosas, volotean en el dintel del Misterio, como las águilas del polo, en las riberas del mar glacial, insondable, impenetrable;
el Misterio, será siempre la atracción suprema de las grandes almas;
el Arte, es como un culto del Misterio, del cual la Belleza, es la Esencia Revelatriz;
la Ortodojia, no implica el Misticismo, ni la Heterodojia lo excluye; porque ninguna de las dos, es fin y esencia del Arte; ni indican formas aproximativas, reales ni metafísicas de la Belleza, que se transparenta del fondo del Misterio;
Valle-Inclán, es un místico, como Huysman, pero, sin ardores de sectario;
es, uno, como Revenant del Renacimiento, un hermano de Vinci, con el cual guarda múltiples puntos de contacto;